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Inteligencia Artificial: ¿El Nuevo Anti-Cristo?

 Siempre que surge una nueva moda o tecnología, se despiertan los alarmistas proclamando el fin del mundo. Ocurrió con la radio (las personas tenían miedo de que las señales radiales nos matarían), la televisión (llamado la “caja del diablo,” por algunos cristianos), los celulares y tabletas (el miedo a que re-emplazaran las Biblias físicas), y los video-juegos (como el famoso Pokémon Go, que las personas temían iban a destruir al mundo y abrir las puertas a demonios).

 

En cada uno de estos ejemplos, eventualmente los miedos disminuyeron, lo nuevo se volvió normal, y el mundo continuó su rumbo. Aunque muchos de estos miedos eran irracionales, no podemos ignorar que también tenían su mérito. No cabe duda alguna, por ejemplo, de que, con el progreso de la tecnología, también se ha visto un aumento en ciertas enfermedades como el cáncer y la ansiedad. Tampoco podemos ignorar que en el caso de Pokémon Go, aunque el mundo no se acabó y la moda eventualmente pasó, sí ocurrieron tragedias debido a la distracción causada por este juego y juegos similares. Similarmente, la dependencia de Biblias digitales, aunque tiene sus ventajas, también tiene sus desventajas. Por ejemplo, algunos estudios han mostrado que el uso de Biblias digitales aumenta la frecuencia con la que se lee la Biblia, pero disminuye el entendimiento de lo que dice la Biblia. Eso es un problema serio.

 

Cada vez que vemos una nueva moda o tecnología, entonces, es normal que surja resistencia, e incluso, miedos. Algunos de estos miedos son irracionales, pero otros tienen mérito. Siempre debemos de evaluar cada lado de la ecuación y formar nuestras opiniones de manera inteligente (a la medida que nos sea posible ya que nadie puede ser un experto en cada tema, ni podemos pretender que todo el mundo saque el tiempo para estudiar o aprender sobre cada nueva tecnología que surja).


Con todo esto en mente, la nueva tecnología de la cual todo el mundo está hablando recientemente es la inteligencia artificial. La realidad del caso es que esta tecnología no es nueva, pero en años recientes se ha vuelto más popular que nunca, y ha avanzado a un nivel que nunca se había visto antes. Por tal razón, algunos le tienen miedo, otros piensan que un futuro controlado por inteligencia artificial es inevitable, mientras que la mayoría del mundo simplemente lo ignora o lo acepta como otra moda que eventualmente pasará. Yo no conozco el futuro, pero admito que caigo entre el primer y el segundo grupo.

 

Yo creo que, a estas alturas, en la ausencia de algún peligro extremo, no hay manera de detener el avance y el uso de la inteligencia artificial. También creo que esta tecnología tiene muchas ventajas y que su uso responsable nos puede beneficiar en gran manera. Por ejemplo, en ocasiones yo busco información en chat gpt sobre referencias de los padres de la iglesia sobre algún tema particular, y luego busco esos escritos y los leo. Esto me salva mucho tiempo buscando en Google o leyendo libros que no tienen nada que ver con el tema que estoy estudiando. Pero, todo tiene su límite. La realidad del caso es que chat gpt comete muchos errores, provee mucha información falsa, incluso a veces hasta inventa fuentes ficticias para sustentar sus respuestas. Por estas y otras razones no podemos confiar en él ciegamente. Por eso es importante confirmar las respuestas de chat gpt con otras fuentes externas, asegurando que tenemos la información correcta.


Pudiera hacer un escrito entero sobre el uso correcto e incorrecto de esta tecnología, los peligros, la falsa información que provee, etc. Pero, mi preocupación en este momento es otra. Recientemente, se publicó un artículo que revela que, en respuesta a la disminución drástica de feligresía, algunas iglesias están acudiendo a la inteligencia artificial. Algunos de los usos incluyen ayuda para coordinar actividades evangelísticas, la creación de aplicaciones para ayudar en la oración y la lectura bíblica, incluso hasta algunos pastores la están usando para crear sus sermones.

 

La primera vez que me di cuenta de lo prevalente que es la inteligencia artificial en el cristianismo fue hace unos meses mientras buscaba algunos videos en Youtube para reforzar ciertos temas en mis clases (trabajo para un colegio cristiano). Lo que buscaba era alguna ayuda visual que pudiera complementar mis enseñanzas y de esa manera evitar que se aburran fácilmente. Lo que encontré me alarmó. Me di cuenta de que la mayoría de los videos más populares en Youtube de índole cristiano eran todos de inteligencia artificial. Las imágenes que usaban, la voz del narrador, incluso el contenido de los videos, todo era creado por inteligencia artificial.

 

Esto me hizo pensar en todos los años que yo llevo creando contenido cristiano en Youtube, y una de las razones por la cual casi no lo hago hoy es precisamente por el tiempo y el esfuerzo que requiere, contrastado con las pocas personas que realmente ven mi contenido. Claro está que una sola persona es suficiente como para validar lo que hago, pero al final del día soy un ser humano, y no siempre tengo el tiempo y la energía, o la motivación, para dedicarle días a un video que solo lo verán 2 o 3 personas. Mientras tanto, aquí estaba viendo videos con cientos de miles de vistas, todos creados por inteligencia artificial, lo cual no requiere casi ningún trabajo de parte de los creadores.

 

Luego de eso, me fui dando cuenta de que, en Facebook, me estaban saliendo muchos anuncios sobre cursos y libros de estudio cristianos. Por ejemplo, me salió uno que decía ser un estudio profundo sobre el libro de apocalipsis, verso por verso, explicando todas sus enseñanzas. Esto suena muy bien, hasta que te das cuenta de que todo es creado por inteligencia artificial. Todos estos supuestos cursos eran creados por inteligencia artificial, y lo más alarmante es leer a todas las personas en los comentarios afirmando su utilidad o interés en esos cursos. Seguramente, si yo creara un curso online de apologética, muy pocas personas tendrían interés en tomarlo. ¿Quién soy yo para generar ese interés? Pero, estos productos de inteligencia artificial logran llamarles la atención a miles de personas.

 

El punto más alarmante, sin embargo, llegó cuando un día estaba viendo videos en Tiktok, y de repente me di cuenta de que me estaban saliendo videos de inteligencia artificial criticando al cristianismo. Uno de los videos, por ejemplo, mostraba a “Jesús” hablando con un grupo de personas, explicándoles que la iglesia les ha mentido a todos. El video terminaba con Jesús, una creación de inteligencia artificial (no era una persona real), aguantando un letrero que decía “Cristianitylied.com” (traducido: el cristianismo te ha mentido).

 

Inicialmente, decidí guardar estos videos para crear mis propios videos en respuesta, pensando que no era algo tan serio. Pero, después ocurrió lo más alarmante de todo. Me encontré con un video de inteligencia artificial, proclamando un mensaje profético de parte de Dios. En el video, la persona (que no era una persona real, pero se veía bien real) decía algo como, “Si estás viendo este video, es porque Dios tiene una palabra profética para ti.” Luego, comienza a ofrecer esa palabra profética. Cuando entré en los comentarios, todo lo que veía eran personas comentando “amén.”

 

Yo no sé si están entendiendo la seriedad de lo que estoy describiendo. La inteligencia artificial no es una persona. No es un ser humano. No tiene un llamado de Dios. No tiene al Espíritu Santo. No tiene la capacidad para estudiar a la Biblia correctamente. No tiene el don del discernimiento. Pero, miles de personas están permitiendo que les “ministre” de parte de Dios. Demás debería de ser decir que, si yo digo que Dios me dijo algo, y Dios realmente no me lo dijo, en esencia estoy blasfemando. Esto es exactamente lo que estos videos de inteligencia artificial están haciendo, más sin embargo las personas simplemente aceptan sus palabras y dicen “amén.” ¡Cuán alarmante!

 

Por si creen que esto es solo la excepción, actualmente el artista cristiano número 1 en Itunes se llama Solomon Ray. Su canción más reciente logró 3 millones de oyentes en Spotify, y logra sobre 300,000 oyentes al mes. Spotify lo describe como “un cantante de soul nacido en Mississippi que trae un despertar del soul sureño al presente.” ¿Quién es este Solomon Ray? Otra creación de inteligencia artificial. No existe una persona llamada Solomon Ray. Sus canciones no fueron escritas ni cantadas por seres humanos. Todo es una creación de inteligencia artificial, y ha logrado una mayor popularidad que cantantes cristianos reales. ¿Cómo es esto posible?


Honestamente, yo creo que todo lo que he mencionado, hasta ahora, debería de ser suficiente como para que suenen las alarmas. Sin embargo, seguramente hay personas que me están leyendo ahora mismo que están pensando, “¿Cuál es el problema?” Quisiera, entonces, mencionar algunos de los posibles problemas, comenzando con uno de los que más me preocupa.

 

Estudios han mostrado que, con el pasar del tiempo, las inteligencias artificiales como chatgpt comienzan a ofrecerte respuestas que se alineen más con tus propias creencias. Es decir, estos modelos de inteligencia artificial, según uno los sigue usando, aprenden qué tipo de respuestas tú estás buscando, cuáles te agradan y cuáles no, y eventualmente comienza a ofrecerte respuestas que te hagan sentir bien, y no que sean verdad. 2 Timoteo 4:3 nos dice que “Llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír.”

 

La verdad es que esto no es nada nuevo. Es común, hoy día, que pastores y predicadores ofrezcan mensajes motivacionales, que nos hagan sentir bien, buscando llenar los asientos de sus iglesias. Se sabe que los mensajes fuertes no son atractivos, y que a muchas personas no les interesa aprender; solo quieren sentirse bien. Cada día, más y más iglesias dejan de ofrecer estudios bíblicos, y los mensajes se vuelven más superficiales (según mi experiencia, por lo menos). Por lo tanto, lo que estoy describiendo aquí no es un problema exclusivo de la inteligencia artificial.

 

Sin embargo, no podemos ignorar el peligro que el uso de la inteligencia artificial en las iglesias presenta en este aspecto. Si dependemos de ella para aprender de la Biblia, buscar versos bíblicos, o incluso para crear sermones para las iglesias, corremos el riesgo de que lo que estamos enseñando no es lo que la Biblia realmente dice, sino lo que chatgpt y la inteligencia artificial en general sabe que queremos escuchar. Estos modelos se ajustan a nuestras propias creencias y, por lo tanto, con el tiempo el uso de ellos para generar información bíblica o mensajes cristianos lo que producirá son mensajes que reflejan nuestras propias creencias, sean correctas o no. ¡Tomemos la advertencia de Pablo en 2 Timoteo 4:3 en serio! Esto no es algo que podemos permitir.

 

Otro de los problemas con el uso de la inteligencia artificial en las iglesias tiene que ver con el conocimiento bíblico. Por más que alguien nos diga que no podemos confiar plenamente en las respuestas de chatgpt, la mayoría de las personas confían en ellas. Muy pocas personas buscan corroborar sus respuestas, sino que simplemente las aceptan como verdad. De esta manera, somos fácilmente engañados. Piensen en los celulares, como analogía. Cuando yo era niño, yo conocía todos los números de teléfono de personas importantes. Esto era necesario porque no existían celulares. Hoy día, ¿cuántos números de teléfono conocemos? Algunos no conocen ni su propio número de teléfono. Me pregunto qué harían estas personas en una emergencia como un accidente de carro, por ejemplo, en donde su celular no está funcionando. Otra persona le ofrece su teléfono para llamar a sus familiares o seres queridos, pero no podrá hacer nada porque seguramente no conoce sus números de teléfono. Lo mismo ocurre con el sobreuso de la inteligencia artificial.

 

Si usamos la inteligencia artificial para explicarnos el significado de algún verso bíblico, o para aprender teología, etc., dejamos de pensar por nuestra propia cuenta. Eventualmente, nos encontraremos creyendo cosas que no sabemos si son ciertas o no, sino que simplemente nos las dijo chatgpt y lo aceptamos. Sin embargo, nuevamente, esto no es un problema exclusivo de la inteligencia artificial; es un problema de siempre. En la iglesia, es normal que una persona predique y alegue que la Biblia enseña tal y cual cosa, y que sus palabras sean recibidas por “amén,” de parte de la congregación. Muy pocas personas buscan en sus propias Biblias para ver si realmente dice lo que el predicador está diciendo que dice, y muy pocas personas estudian la Biblia lo suficiente como para saber si lo que se les está enseñando es verdad o no.

 

Efesios 4:14, hablando del crecimiento en el conocimiento de Cristo, nos dice que, de esta manera (conociendo a Cristo), “Ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas.” La idea es que, si conocemos la Palabra, no seremos fácilmente engañados. Pero, el problema con la inteligencia artificial es que produce menos conocimiento bíblico porque las persona no piensan; simplemente le preguntan a chatgpt, y aceptan lo que les dice. Esto es altamente peligroso ya que tiene el potencial de crear a una iglesia que cree, no lo que la Biblia dice, sino lo que chatgpt dice que la Biblia dice.

 

Esto me lleva a otro problema con esta tecnología: ¿De dónde chatgpt saca su conocimiento? La respuesta es, de otras personas. Chatgpt no tiene la capacidad para leer la Biblia, por ejemplo, aplicar las herramientas de interpretación bíblica, y luego producir una respuesta. Las respuestas de chatgpt vienen del internet. Lo que hacen estas aplicaciones de inteligencia artificial es, en esencia, buscar lo que otros dicen por internet, y escoge las respuestas más aceptadas por la mayoría de las personas. Cuando se trata de la Biblia, esto es un gran problema porque significa que no sabemos de dónde vienen estas respuestas.

 

¿Qué tipo de personas están proveyendo estas respuestas que chatgpt está usando? ¿Son maestros de la Biblia? ¿Son cristianos? ¿O simplemente son populares? A chatgpt no le interesa si son maestros o cristianos; lo que le interesa es que la respuesta sea popular. Esto, en combinación con lo que mencioné anteriormente de que chatgpt se alinea a nuestras propias creencias, lo que con el tiempo producirá son respuestas que agraden a la mayor cantidad de personas posibles, sin importar si son verdad o no. Pero, Jesús no nos dice que lo agradable o lo popular nos hará libres. Lo que dice es que “La verdad os hará libres” (Juan 8:32; énfasis mío).

 

Por último, creo que debería de ser alarmante para cada uno de nosotros saber que lo que se nos está enseñando en la iglesia no es producto de un estudio bíblico, la oración, un llamado de Dios, etc., sino de una inteligencia artificial que ni tan siquiera conoce a los miembros de tu congregación. Debería de preocuparnos que un pastor o predicador nos comparta, no lo que Dios le dijo, o lo que la Biblia dice, sino lo que la inteligencia artificial le dijo. Quizás algunos están pensando, “Pero, Dios puede usar a chatgpt para darle la Palabra al predicador.” Puede ser. Pero, me parece que esto es similar a los que alegan que no tienen que estudiar la Biblia para enseñarla porque “el Espíritu Santo me dirá lo que tengo que decir.”

 

Algunas de estas personas practican una especie de adivinación en donde abren sus Biblias al azar, y el primer verso que ven lo toman como un mensaje de Dios. ¿Puede Dios hablarnos de esta manera? Sí. Nada es imposible para Dios. Pero ¿realmente nos parece que esto debería de ser la norma? Claramente, no. No es que Dios no pueda usar este método para darnos una Palabra; es que este método se presta para el engaño, la manipulación, y el error. Una persona que se para ante un altar a predicar o enseñar necesita, como mínimo, haber sido llamado por Dios. Pedro nos dice, por ejemplo, “Ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20-21).

 

A menos que estemos dispuestos a decir que la inteligencia artificial es producto del Espíritu Santo, o que el Espíritu Santo puede iluminar a la inteligencia artificial para ofrecernos una palabra de parte de Dios, y que el ser humano, entonces, no es necesario para esto, todos debemos de rechazar este uso de la inteligencia artificial. ¿Significa que no debemos de usar a chatgpt para nada? No. No estoy diciendo eso. Ya he admitido, aquí, que yo también lo uso regularmente. Pero ¿Debemos de confiar plenamente en la inteligencia artificial, permitiendo que desarrolle los temas o los mensajes que vamos a predicar, nos explique lo que dice la Palabra, convirtiéndolo en nuestro maestro de Biblia? ¡No! No puedo ser más enfático. No podemos permitir esto.

 

Que una creación de inteligencia artificial nos diga que tiene una palabra profética de parte de Dios para nosotros es blasfemia. Que algunos usen programas de inteligencia artificial para “hablar con Jesús” y otros personajes bíblicos, es blasfemia (de la misma forma que yo decir que soy Jesús, o que hablo de parte de Jesús, sería blasfemia). Que la inteligencia artificial se esté volviendo tan prevalente en la iglesia que hasta los pastores están predicando sermones de creación artificial es increíblemente alarmante. Si no queremos una iglesia completamente ignorante de lo que dice la Biblia, aceptando todo lo que se nos enseñe desde el púlpito, siendo ministrados por personas que ni tan siquiera existen, tenemos que despertar, hacer un llamado de alerta, tomar este tema más en serio, y promover el uso correcto de esta tecnología.

 

El escrito terminó en el párrafo anterior, pero deseo compartir una pequeña experiencia que tuve hace unos meses relacionada al tema. No entraré en muchos detalles para no señalar a nadie en particular. Escuché un mensaje en una iglesia que me pareció curioso, pero desde que lo escuché sentí que era raro. Lo sentí superficial, y no parecía ser bíblico. Al otro día, escuché el mismo mensaje en otro lugar, por alguien que no tiene nada que ver con la iglesia en la que escuché el mensaje original, lo cual me alertó. En estos días, vi una foto de otra iglesia en otro pueblo, sin ninguna conexión con ninguna de estas dos personas que he mencionado, vestida de la misma forma en que estas otras dos personas se vistieron (no quiero detallar su vestimenta para no identificar a nadie, pero su vestimenta estaba relacionada al tema de sus predicaciones), y con el título de fondo del mensaje que me hizo entender que era el mismo mensaje que estos otros dos.

 

Esto es un problema serio.

No puedo demostrarlo al 100%, pero me parece demasiada la casualidad. Claramente, estas personas acudieron a la misma fuente, muy probablemente algún programa de inteligencia artificial o quizás una aplicación de estudio bíblico como Youversion, y de ahí sacaron su mensaje. ¿Cómo pretendemos que Dios nos hable así? ¿Cómo nos atrevemos a decir que estamos predicando la Palabra de Dios, cuando en realidad estamos repitiendo lo que leímos en otro lugar? ¿Cómo es que solo a mí me preocupa esto?

 

¿Esto es lo que nos espera en la iglesia? ¿Mensajes artificiales y superficiales creados por inteligencia artificial que no toman en consideración las necesidades particulares de la congregación, y que no son productos del Espíritu Santo? Eso no es un futuro en el cual yo deseo participar, y por esto y otras razones hago lo que estoy haciendo con este artículo. Espero haber abierto algunos ojos, hoy. De lo contrario, lo que nos espera es triste.



 
 
 

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